1/28/2026
Hasta hace unos años, España se había considerado siempre un país de propietarios. Vivir de alquiler era algo poco habitual, a diferencia de otros países europeos, en los que estaba mucho más extendido. Sin embargo, a raíz de la crisis económica de 2008, que afectó profundamente al sector de la construcción, y del encarecimiento de la vivienda nueva, el alquiler se ha convertido en la única forma que pueden permitirse muchas familias de acceder a una vivienda, especialmente en las grandes ciudades.
En la Unión Europea, el 69,2% de las personas viven en viviendas en régimen de propiedad, frente al 30,8% que opta por el alquiler. España, pese al crecimiento que ha experimentado esta modalidad en los últimos años, sigue lejos de las cifras comunitarias. En nuestro país, un 75,3% prefieren residir en inmuebles de su propiedad, mientras que un 24,7% viven de alquiler.

Hasta hace unos años, España se había considerado siempre un país de propietarios. Vivir de alquiler era algo poco habitual, a diferencia de otros países europeos, en los que estaba mucho más extendido. Sin embargo, a raíz de la crisis económica de 2008, que afectó profundamente al sector de la construcción, y del encarecimiento de la vivienda nueva, el alquiler se ha convertido en la única forma que pueden permitirse muchas familias de acceder a una vivienda, especialmente en las grandes ciudades.

A pesar de que Eurostat señala que el 24,7% de las viviendas españolas están alquiladas, el Instituto Nacional de Estadística (INE), en su Encuesta de Condiciones de Vida, aporta un dato diferente. Según esta fuente, el 20,4% de los hogares españoles se encuentran en régimen de alquiler.
En cualquier caso, se trata de una cifra que ha ido creciendo en los últimos años. En 2004, los hogares en alquiler representaban el 13,9%. Diez años después, en 2014, aumentaron discretamente hasta el 14,9%. Pero desde entonces, el alquiler ha seguido expandiéndose como una opción preferente para el acceso a una vivienda y, en los últimos datos disponibles, ya supera el 20%, con previsión de seguir esta tendencia al alza en los próximos años.

El aumento de los precios, tanto en la compra como en el alquiler, ha disparado la preocupación por el acceso a la vivienda en el continente. Tanto es así, que la cuestión se convirtió en clave en las recientes negociaciones políticas para la elección de la presidenta de la Comisión Europea tras las últimas elecciones al Parlamento Europeo. La solución a esta crisis pasa por aumentar la oferta de vivienda en alquiler y, especialmente, de vivienda pública en régimen de alquiler social.
Sin embargo, el peso de la vivienda social sobre el conjunto del parque inmobiliario difiere enormemente entre países de la UE. Si en lugares como los Países Bajos, Austria o Dinamarca representan más del 20% del total de inmuebles, España se sitúa a la cola en esta estadística, con tan solo un 3,3%, muy por debajo de la media europea del 8%.
Además, cabe destacar que el dato del 3,3% se refiere a vivienda social de titularidad tanto pública como privada. Según las estimaciones del Observatorio del Alquiler, las viviendas sociales públicas suponen alrededor del 53,3% de la cifra que ofrece el Observatorio de Vivienda y Suelo del Ministerio de Vivienda, mientras que el 46,7% restante se corresponde con las viviendas asequibles incentivadas y las viviendas de titularidad privada alquiladas a precios por debajo de mercado.
